16.10.13

XXI. "EL CUERPO DEL CINE. HIPNOSIS, EMOCIONES, ANIMALIDADES", Raymond Bellour, Santander: Shangrila Textos Aparte, 2013




Jeanne Dielman, Chantal Akerman, 1975





—Pero, dígame, desde el principio de este libro, ¿no ha dejado usted de lado una parte esencial del cine?
—Le veo venir…
—Porque se siente culpable.
—Un poco, pero no del todo.
—Un poco ya es mucho, dada la gravedad del asunto. Ha dedicado usted casi todos sus numerosos ejemplos al cine de ficción, de épocas diversas y de varios países; muy modestamente, ha terminado por recordar el cine documental, o la película-ensayo, que aparecen en determinados momentos gracias a algunas películas antes mezcladas con otras muchas (las vistas Lumière, The Old Place, Ser o tener, The Great White Silence, Sud…).
—Así que me va a decir que he ignorado lo que también se puede considerar como lo esencial del cine: el cine experimental o de vanguardia, ya sabe que ninguna denominación es del todo adecuada…
—Ya sé.
—… del cual solo he recordado brevemente el carácter de límite que constituye o no para la idea-realidad de narración o de ficción. Es cierto.
—Supongo que tendrá usted sus razones.
—Fatalmente, hay más razones malas que buenas, hasta tal punto está la cosa embrollada desde la base. Ya sabe que la definición de lo que es experimental o no lo es resulta ante todo equívoca. Por eso, en el emblemático Film Culture Reader organizado en 1970 por P. Adams Sitney, cuando la revista no estaba todavía estrictamente dedicada a la vanguardia, se encuentran textos sobre Stroheim, Welles o Dreyer junto con otros muchos sobre Kubelka o Mekas, Snow o Brakhage. Como si el criterio más importante estuviera relacionado con el simple rechazo del modelo narrativo clásico dominante que tanto gusta a los cognitivistas. O también con una supuesta anterioridad relativa a ese modelo cristalizado por el cine sonoro. No olvide que Film Culture dedicó un enorme número especial (nº 35-36, primavera-verano de 1965) a El Nacimiento de una nación (1915) de Griffith que, sin embargo, aparece como el primer momento verdaderamente fuerte del futuro modelo clásico. Como si por el mero hecho de ser mudo, el cine pudiera parecer experimental, en el sentido amplio en el que así se toma.
—Entonces, ¿sería más válida una definición estricta?
—Sería en ese caso la de Peter Gidal en su Structural Film Anthology (1976), dedicada a la alteridad radical de la “definición teórica de la película estructural materialista”. Pero si se tiene en cuenta ese mismo año la gran exposición pensada por Peter Kubelka (que, sin embargo, es tan estricto) en el Museo Nacional de Arte Moderno del Centro Pompidou, “Une histoire du cinéma” (1976), vemos que la selección es más amplia: encontramos por ejemplo a Yvonne Rainer, cuyas películas singulares siguen siendo muy narrativas, o Agnès Varda, por su Opéra-Mouffe (1958), o también Chantal Akerman, cuya Jeanne Dielman (1975) establece muchos vínculos con lo que suele llamarse más corrientemente “el cine”. Por no hablar de Vigo, que entra a la vez en dos “historias”… la de Kubelka y la de los Cahiers du Cinéma, que tan bien se han ignorado mutuamente.
Asimismo, quiero señalarle que en la mejor tienda de CD/DVD de New Jersey, en Princeton, encontramos la categoría siguiente: “Avant-Garde and General Strangeness”.
—¿A dónde quiere ir a parar?
—A lo siguiente, para salir del túnel. Todas las películas innovadoras son experimentales. Y las películas de vanguardia lo son mucho más. Y las películas de vanguardia experimentales son las que más innovan desde el punto de vista de la puesta en perspectiva del dispositivo y de los componentes elementales de la materia-cine. Y como esos zigzags de denominaciones resultan pesados, opto por el cine “EXVAN” [EXAG en el original: de “expérimental” + “avant-garde”] (más ecuménico y fácil de escribir, combinando los dos términos que la palabra experimental, tachada dos veces simbólicamente por Dominique Noguez, a quien ese cine debe tanto, en su pregunta: “¿Qué es el cine experimental?”). (...)


El cuerpo del cine, Raymond Bellour







EL CUERPO DEL CINE
Hipnosis, emociones, animalidades
RAYMOND BELLOUR

Contracampo libros 5
16x23cm. - 644 páginas
ISBN: 978-84-941753-0-5
PVP: 26.00 euros