14.10.13

XX. "EL CUERPO DEL CINE. HIPNOSIS, EMOCIONES, ANIMALIDADES", Raymond Bellour, Santander: Shangrila Textos Aparte, 2013




Persona, Ingmar Bergman, 1966





De acuerdo con un planteamiento preconcebido e infundado de este libro, la hipnosis puede ser calificada en el cine por la masa de las emociones variadas que suscita la película y, en gran medida, por las que no tienen verdaderamente nombre. Se dice que esa idea preconcebida carece de fundamento porque no hay nada que la demuestre. Pero sí que se puede concebir, dada la incertidumbre que sigue acompañando a la hipnosis (...). Tampoco se conoce mucho mejor lo que vive un cuerpo de espectador, realmente, si es que esta palabra tiene algún sentido. Se baraja la hipótesis de que este experimenta, en la hipnosis ligera del cine, la confusión perpetua del proceso de inducción y el estado hipnótico. Las emociones que se acumulan, de una en una y todas juntas, son las medidas del ritmo afectivas-intensivas de acuerdo con las cuales se desarrolla la película más o menos continuamente; componen otras tantas respuestas individualizadas a las sugerencias que comunica la película. Masa en perpetuo movimiento, polimorfa, estas se despliegan dentro de un dispositivo concebido para propagar su potencia de captación. Por eso, todo lo que ilustra el dispositivo, por medio de algún elemento de guión o la actualización de potencialidades, aumenta su fuerza de persuasión. Es el valor de inducción ejemplar de la secuencia previa a los títulos de crédito de Persona: el cine, captado en su técnica material de ilusión y en su historia, mostrándose con un ritmo acelerado en el seno de un flujo de imágenes originarias.

Un cineasta-filósofo intentó asociar hipnosis y emoción como inflexiones de un mismo cuerpo. En la masa deslumbrante de sus Escritos sobre el cine, Jean Epstein hace de las palabras “emoción” y “emotividad” los centros nerviosos de evocaciones según las cuales desarrolla las convicciones iniciales de su “lirosofía”, en una perspectiva intuitivamente muy cercana a “la razón de las emociones” de Damasio. El cine, cuyos poderes de espontaneidad, de animismo, de vitalismo y de afectividad, pero también de automatismo y de magia inhumana, reafirma incesantemente, es la máquina con la cual la inteligencia y la razón suprasensible se encargan de producir e inducir emociones. Y emociones sobre todo de un orden nuevo, determinadas por las dimensiones desconocidas que el ojo de la cámara y las modalidades de tratamientos de la imagen abren a la percepción.  (...)


El cuerpo del cine, Raymond Bellour









EL CUERPO DEL CINE
Hipnosis, emociones, animalidades
RAYMOND BELLOUR

Contracampo libros 5
16x23cm. - 644 páginas
ISBN: 978-84-941753-0-5
PVP: 26.00 euros