5.10.13

XI. "EL CUERPO DEL CINE. HIPNOSIS, EMOCIONES, ANIMALIDADES", Raymond Bellour, Santander: Shangrila Textos Aparte, 2013




Guillotina



(...) Si la llegada de la fotografía, como quería Barthes, divide más que la del cine la historia del mundo, al menos tienen en común la forma de la instantánea que consagra a la fotografía como tal y a la que le corresponderá ocultar al modo de desfilar de la cinta cinematográfica, en provecho de su movimiento visible. Michel Frizot, que ha perfilado su historia y captado su destino, define así la instantánea, cuya “era” culmina en los años 1880-1910: “[...] que cualquier objeto en movimiento, sea cual sea su velocidad propia, aparezca en una inmovilidad rígida y total”. Esos instantes arrancados a la vida cada vez más deprisa producen, pues, la imagen en serie de casi-muertes elípticas según las cuales el tiempo se divide sobre sí mismo, dentro de una máquina cuyo mecanismo desafía al entendimiento del ojo humano. De ese modo, el aparato fotográfico, capacitado para capturar todo lo visible, lleva igualmente en sí un principio de invisibilidad que lo acerca a aquel cuya imagen absoluta fijó un siglo antes la guillotina. Demorándose largamente al final de su libro sobre el singular género del “retrato de guillotinado”, dedicado a fijar “la última imagen”, Arasse llega a la fotografía con la que se encuentra de manera ineludible. Recuerda, como lo hace Frizot, que uno de los obturadores propios de la instantánea se llama “de guillotina”; pero también que “al ejecutor situado frente al chasis y encargado de colocar con toda exactitud la cabeza del condenado en el ‘agujero pequeño de la lente’ se le llamó ‘el fotógrafo’”. De manera más amplia, Arasse reconoce en el “esto ha sido” del que Barthes hace el noema de la fotografía, y en los términos mismos que este emplea (“algo se ha depositado ante ese agujero pequeño y ha quedado ahí para siempre”), el emblema de un corte del tiempo cuyo carácter intratable ha fijado la guillotina y que la fotografía extiende al conjunto del cuerpo subjetivo y social, hasta en la nueva preocupación de antropometría criminal y médica que triunfa a finales del siglo. (...)



El cuerpo del cine, Raymond Bellour





EL CUERPO DEL CINE
Hipnosis, emociones, animalidades
RAYMOND BELLOUR

Contracampo libros 5
16x23cm. - 644 páginas
ISBN: 978-84-941753-0-5
PVP: 26.00 euros