21.5.13

XIII. "BÉLA TARR, EL TIEMPO DEL DESPUÉS", Jacques Rancière, Contracampo libros / "BÉLA TARR. ¿QUÉ HICISTE MIENTRAS ESPERABAS?", Shangrila revista






No es aventurado pensar que una de las razones por las que Rancière se siente atraido por el cine de Béla Tarr es la siguiente:

El personaje típico de Béla Tarr es (…) el hombre en la ventana, el hombre que contempla cómo las cosas vienen hacia él. Y contemplarlas es dejarse invadir por ellas, sustraerse al circuito habitual que convierte los estímulos del exterior en una incitación al acto.

Béla Tarr, el tiempo del después, 2013








Y se siente atraido porque ese personaje tan característico del cine de Tarr, cuestiona una de sus tesis más distinguidas: la del espectador emancipado. Rancière acude a Tarr de manera honesta, esto es, huyendo del sesgo de confirmación y apostando por la falsabilidad de su propia teoría.

La emancipación  (…) comienza cuando se cuestiona de nuevo la oposición entre mirar y actuar. Cuando se comprende que mirar es también una acción que confirma o que transforma esa distribución de las posiciones.

El espectador emancipado, 2008










Teniendo en cuenta las diferencias entre los dos tipos de espectadores a los que se refiere Rancière, el real de El espectador emancipado y el de ficción de El tiempo del después, el encuentro del pensador francés con el cineasta húngaro nos devuelve un conflicto siempre vigente y hermoso entre dos tipos de miradas.