16.5.13

XI. "BÉLA TARR. ¿QUÉ HICISTE MIENTRAS ESPERÁBAS?", Shangrila revista 17, Santander: Shangrila Textos Aparte, 2013




BÉLA TARR
¿QUÉ HICISTE MIENTRAS ESPERABAS?

Shangrila revista 17
20x28cm. - 180 páginas
ISSN: 2172-0363
PVP: 15.00 euros








Béla Tarr (Pécs, Hungría, 1955) es uno de los mayores cineastas contemporáneos. Su filmografía, consistente en nueve largometrajes y un puñado de cortos, es prácticamente desconocida en España, donde solo se ha estrenado comercialmente El caballo de Turín (A Torinói ló, 2011), película que, según ha declarado Tarr, culmina y clausura su proyecto cinematográfico.

Shangrila Textos Aparte se propone el rescate y la difusión de la obra de Tarr, mediante el lanzamiento simultáneo de este número de nuestra revista Shangrila Derivas y Ficciones Aparte, enfocado al análisis de lo que consideramos sus núcleos sensibles, y la edición en español, en nuestra colección Contracampo, de Béla Tarr, el tiempo del después, libro del filósofo y ensayista Jacques Rancière dedicado exclusivamente al análisis de la filmografía de Tarr, que constituye un aporte sustancial para la comprensión de su mundo de imágenes.

Si nuestra vida es el tiempo de una espera, si vivimos a la espera de recuperar, en la tierra, el paraíso perdido (esa revolución continuamente diferida o postergada), a la espera de vivir ese “tiempo del después” que da título al libro de Jacques Rancière, el cine de Tarr nos interpela y nos pregunta: “¿Qué hiciste mientras esperabas?”. Porque es en esa espera, en ese “mientras tanto”, donde se juega la posibilidad de consumar los sueños, cuando el mundo conspira para hacerlos pedazos.

El tiempo de la espera no es un tiempo vacío ni un espacio en blanco. Es un “aquí” y “ahora”, en el que se tramita y sucede “el tiempo del después”.  En la espera se actúa, se conjugan verbos en infinitivo. Nuestra respuesta a la pregunta lanzada por el cine de Tarr es que, en esta espera en la que se nos va la vida, vivimos para recordar lo que nos constituye y lo que ha sido, porque el pasado habita y define el presente; para llorar y calibrar, así, la dimensión de nuestras pérdidas; para resistir, desde que somos arrojados al mundo, y para crear, el espanto del daño o la belleza de la compasión, ese gesto horizontal y primario de dolerse en el otro; para arder, antes de extinguirnos; y para imaginar esa zona última que no puede ponerse en palabras, que solo puede ser imaginada dándole una forma a sus puntos suspensivos. Por eso, los cuatro capítulos de este viaje a través de la historia de una filmografía: recordar; llorar; resistir y crear; arder. Y los puntos suspensivos de un final que, siempre, será provisorio.

Quizá el cine de Béla Tarr nos ayude a conjugar, más estremecidos y menos anestesiados, cada uno de esos verbos, y a atravesar el umbral de lo que se resiste, como un temblor o un tacto, a llevar un nombre.



A modo de introducción
Shangrila Derivas y Ficciones Aparte 17