5.5.13

RESEÑAS DE "EL MURMULLO DE LAS IMÁGENES", "PÁGINAS PASADERAS" Y "SOMBRAS DESOLADAS" EN "CAIMÁN. CUADERNOS DE CINE"






Publicamos a continuación las reseñas de tres de nuestros libros aparecidas en la revista Caimán. Cuadernos de cine. Agradecemos a Caimán Ediciones la autorización para su reproducción.



El murmullo de las imágenes
Imaginación, documental y silencio
Josep M. Català Domènech
[Encuadre] libros
Santander: Shangrila Textos Aparte, 2013

Una reseña de Ángel Quintana
Caimán Cuadernos de cine nº 16, mayo 2013


En un momento en el que la teoría parece haberse convertido en el demonio que es preciso exorcizar del mundo editorial y del ámbito académico, el recorrido llevado a cabo por Josep María Català Domènech es abrumador y admirable. Su trabajo intenta establecer una teoría personal y compleja de la imagen contemporánea que rehúye los tópicos y lugares comunes que la circulan. El lugar desde el que escribe es una especie de curioso no man's land situado al margen del análisis textual, los estudios culturales, la cinefilia y los estudios visuales. Català elabora un pensamiento personal que materializa a partir de ponerlo en relación con la filosofía y la praxis de la imagen, tanto de la imagen pictórica, fotográfica, infográfica o cinematográfica, con especial interés por las fronteras del documental contemporáneo. Este camino le ha llevado a escribir algunos libros imprescindibles, como son La imagen compleja o Pasión y conocimiento: el nuevo realismo cinematográfico, que sorprenden porque los caminos que trazan no resultan comparables con nada escrito o formulado anteriormente, pero sí esconden siempre, a pesar de su densidad, alguna verdad sobre la que es preciso reflexionar.

El precioso título de El murmullo de las imágenes con el que su último libro inaugura una nueva colección dedicada a la teoría dentro del sello Shangrila, podemos decir que parte del deseo de negar y ampliar un aforismo de Wittgenstein ("De lo que no se puede hablar hay que callar"), que conlleva como parangón la idea de que los límites del lenguaje definen el mundo y de que las palabras son lo que define el pensamiento. Català defiende que la imagen piensa, que existe una imagen silenciosa situada en los bordes del lenguaje que nos dice cosas, y también que, en la cultura visual actual, es preciso revisar la capacidad que esa imagen silenciosa, acompañada muchas veces de murmullos del mundo exterior, nos acaba indicando.

Uno de los principios que han regido la obra de Català ha consistido en intentar redefinir el realismo en la época de la imaginación. Considera que la reivindicación de lo fotográfico como huella del mundo, convertida en base de las teorías realistas de la fotografía y el cine, se ha roto en la era de lo posfotográfico. La imagen digital nos permite introducir la imaginación en el interior de las imágenes, transformarlas, manipularlas y crear otros universos. Lo literal como reflejo de la palabra que solo podía definir el mundo entra en así en crisis. Esto se manifiesta en el terreno del documental contemporáneo, que ha dejado de ser documento para pasar a ser manifestación de la subjetividad. El debate que propone es discutible, pero en verdad apasionante.






Páginas pasaderas.
Estudios contemporáneos sobre la escritura del guion.

L'Atalante (coords. Rebeca Romero / Miguel Machalski)
The Searchers libros
Santander: Shangrila Textos Aparte, 2013.

Una reseña de Luis E. Parés
Caimán Cuadernos de cine nº 16, mayo 2013


El guion es una herramienta fundamental en la construcción de la película y, a la vez, es una etapa condenada a desaparecer por la puesta en escena. A lo largo de la historia, la mayor o menor importancia del guion ha estado vinculada a momentos muy determinados, desde los nuevos cines de los años sesenta a la preeminencia de las series de televisión en la actualidad. El guion, además, en contra de otros oficios cinematográficos mucho más técnicos, siempre ha tenido un aura romántica, como el papel de Encuentro en París (Richard Quine, 1963), película que inspira el título del libro, Páginas pasaderas. A partir de estas contradicciones, entre el glamour y la provisionalidad, el presente libro intenta encontrar un sitio para el guion en el siglo XXI.

Formado por doce capítulos, un prólogo y un epílogo, y coordinado por Rebeca Romero y Miguel Machalski, el libro, oportunamente subtitulado "Estudios contemporáneos sobre la escritura del guion", se dedica a estudiar los distintos aspectos desde los que habla del guion y de su importancia en el proceso creativo de una película ("el guion es solo una guía para la elaboración de la obra artística", dice Sánchez-Escalonilla en su artículo). Los capítulos tratan temas como las vanguardias narrativas (Jordi Revert), la ubicación del guion en los géneros literarios (Antonio Sánchez-Escalonilla), la teoría sobre la escritura de guiones (Arturo Arango) o la relación con los nuevos medios y formatos, especialmente los videojuegos (Carlos Planell y Violeta Martín). El libro se muestra, al fin, como una grata reflexión sobre las múltiples facetas de acercamiento al guion, a su importancia y a sus evoluciones.





Sombras desoladas
Costumbrismo, humor, melancolía y reflexividad en el
cine español de los años cuarenta
José Luis Castro de Paz
Hispanoscope libros
Santander: Shangrila Textos Aparte, 2012

Una reseña de Antonio Santamarina
Caimán Cuadernos de cine nº 13, febrero 2013

[Se trata de una reseña conjunta con el libro: El cine español. Una historia cultural, Vicente J. Benet, Barcelona: Paidós Comunicación, 2012]


Visiones del cine español

Como es de sobra conocido, la débil penetración de las ideas de la Ilustración es una herida todavía abierta que ha impedido sentar las bases de una verdadera política cultural en España. No es extraño por ello que, so pretexto de los famosos recortes, el Gobierno actual haya podido lanzar varios ataques frontales contra la cultura, la educación y la investigación sin pagar apenas coste político.

Toda la historia española del siglo XX, y del XXI, puede ser vista así como la crónica de una larga batalla por el triunfo de la modernización y de las ideas ilustradas, que tendrá sus primeros adalides en la generación del 27. Su irrupción en escena, tras el fértil antecedente de la generación del 14, supondrá un corte radical respecto a las posturas más esencialistas de la generación del 98, una generación que a algunos nos produce cierta urticaria por su defensa de un nacionalismo identitario de la vía estrecha, aunque no dejemos de reconocerle otros valores.

En estos últimos años, coincidiendo con la entrada masiva de las enseñanzas audiovisuales en las universidades, una parte significativa de nuestros historiadores del cine ha seguido la huella de esa herencia, la de la generación del 98 y no tanto la del 27 (curiosamente, más cinéfila), en su afán por localizar las supuestas esencias del cine español. Esta labor investigadora les ha permitido descubrir -como ilustra Castro de Paz en sus imprescindibles estudios sobre el cine español de los años cuarenta- las vetas profundas que atraviesan buena parte de las producciones del primer franquismo y, al mismo tiempo, despreciar otros análisis críticos que caminan por derroteros distintos a los suyos, menos nacionalistas si se quiere, más resabiados con la dictadura, pero, sobre todo, menos enaltecedores de unos cineastas y de unos escritores que consideran de segunda o tercera fila.

A este sector mayoritario de la historiografía actual le cabe asimismo el honor (y el presente ensayo de Castro de Paz es un excelente ejemplo de ello) de haber estudiado con precisión de relojero cada una de las películas del período y de haber encontrado nuevas y fructíferas vías de conexión entre ellas y el resto de producciones internacionales. A cambio, en sus análisis de varios de estos filmes quizás haya  pecado de una indulgencia excesiva, alabando soluciones de puesta en forma bastante elementales e inflando el catálogo de 'obras maestras'.

Frente a esta visión noventayochista, el trabajo de Benet se sitúa (como anuncia el título del libro) en una órbita bien distinta, que parte de dos ideas básicas. La primera, la consideración de que los productos culturales españoles desde finales del siglo XIX, con la excepción de la pintura (y, quizás, de la escultura), no se encuentran entre los más avanzados de la modernidad y, por ello, suscitan tan solo un interés discreto fuera de nuestras fronteras. La segunda, y no menos importante, la oposición del autor a "los planteamientos esencialistas que intentan explicar el cine desde remotas tradiciones culturales o desde las presuntas características específicas de un pueblo". Para Benet, por tanto, lo español no es un concepto inmutable, sino algo que se va definiendo a lo largo de la historia y que guarda relación con las tensiones inherentes a la implantación de la modernidad en España. Semejante punto de partida ofrece, a nuestro juicio, sustanciales ventajas respecto al anterior y permite explicar desde una perspectiva más amplia (como demostrará el autor) tanto la evolución de nuestro cine en el contexto internacional como la obra de nuestros directores más cosmopolitas: Chomón, Buñuel, Almodovar... De este modo, la lucha entre tradición y modernidad se convierte en el engranaje a través del cual Benet traza, a partir de sus hitos más significativos, este sustancioso retrato del cine español, destinado a convertirse en una obra de referencia.


[Puede leerse la reseña que publicamos de El cine español. Una historia cultural, de Vicente J. Benet en la sección Bi(T)bliografía de nuestra página Textos en red aquí: Una modernidad sólida]


Malvaloca, Luis Marquina, 1942