5.3.13

TEXTOS EN RED - LA MIRADA ESQUINADA: DOBLE(S) SENTIDO(S). LECTURAS Y REFLEXIONES SOBRE EL CINE Y EL MUNDO: LOS LÍMITES DE LA UTOPÍA

COORDINADORES: FRANCISCO JAVIER GÓMEZ TARÍN / AGUSTÍN RUBIO ALCOVER



Febrero 2013

LOS LÍMITES DE LA UTOPÍA







Los miserables, Tom Hooper, 2012

La noche más oscura, Kathryn Bigelow, 2012


(...) Históricamente las convulsiones sociales han acontecido cuando los límites de la depauperación han resultado inasumibles para las capas sociales más desfavorecidas. Y este podría ser uno de esos momentos. Movidos por la utopía revolucionaria, los seres humanos han cambiado la historia, por mucho que más tarde esta haya vuelto a sus cauces de explotación sistematizada del que menos tiene. Lo que a todas luces parece evidente es que vivimos en una situación de extrema violencia, física y simbólica. La utopía existe siempre, y, cuando el poder se desboca, aquélla se reactiva de manera directamente proporcional. Pero conviene no llamarnos a engaño: la utopía, por su propia esencia, es un objetivo inalcanzable, pese a que resulte necesaria para abrir un camino hacia el progreso y el futuro de la sociedad. Las utopías revolucionarias han tenido protagonismos esenciales en el pasado: la revolución francesa, la soviética, las insurgencias latinoamericanas, etc. Se da el caso de que coinciden en nuestras pantallas dos títulos vinculados a sendas utopías, que ambos firmantes trataremos en nuestro apartado personalizado. Nos referimos a Los miserables (Les Misérables, Tom Hooper, 2012) y a La noche más oscura (Zero Dark Thirty, Kathryn Bigelow, 2012). Estos títulos y los tratamientos individualizados del poder, que muy probablemente constituyan la esencia de nuestra siguiente entrega, The Master (Paul Thomas Anderson, 2012) y Lincoln (Steven Spielberg, 2012), nos obligan a preguntarnos por algo que habitualmente se deja de lado al hablar de utopías: ¿existen límites para la utopías y, en consonancia, para sus representaciones? (...)