9.11.12

XVII. SOMBRAS DESOLADAS. COSTUMBRISMO, HUMOR, MELANCOLÍA Y REFLEXIVIDAD EN EL CINE ESPAÑOL DE LOS AÑOS CUARENTA, José Luis Castro de Paz, Hispanoscope libros, Santander: Shangrila Textos Aparte, 2012





Lorenzo Llobet-Gràcia



(...) Vida en sombras, obra maestra del catalán Lorenzo Llobet-Gràcia, rodada en 1948. Empresario de transportes y prestigioso cineasta amateur, movilizador de numerosas actividades cinematográficas en su Sabadell natal, Lorenzo Llobet-Gràcia (1911-1976) constituye uno de los más excepcionales ejemplos de cineasta maldito, luego recuperado por la crítica, de la historia del cine español. Decidido a iniciarse profesionalmente en el largometraje con un muy personal argumento propio –cuya extrema originalidad no dejaba de llamar la atención ya durante su rodaje–, cuenta para ello con la inestimable colaboración del selecto círculo de “los telúricos” (Carlos Serrano de Osma –inicialmente previsto como supervisor del filme–, Pedro Lazaga, Salvador Torres Garriga o Fernando Fernán-Gómez).

Llobet debe enfrentarse, sin embargo, contra los muy negativos informes sobre su guión por parte de la comisión correspondiente de la Dirección General de Cinematografía y Teatro, que no solo advierte a la productora Castilla Films, responsable del proyecto (del que previamente había presentado ya una primera versión titulada Bajo el signo de las sombras), del nulo interés dramático del mismo, sino que señala bien claras objeciones que –lo veremos– no dejan de referirse, aun burdamente y en negativo, a algunos de los más íntimos núcleos de la densa red significante del filme (“El protagonista... ¿No estaba en zona roja? ¿Cómo aparece en el plano 243 en la zona nacional?”; “Resulta falsa la reacción del protagonista cuando se considera culpable de la muerte de su mujer, ¿Qué culpa tiene él de lo que le ha pasado?”). En tales circunstancias no debe de extrañar que a mitad de un rodaje que se desarrolla entre noviembre de 1947 y febrero de 1948 llegue la noticia de la no concesión del crédito sindical al proyecto, lo que obliga al propio Llobet-Gràcia a involucrarse él mismo en la financiación de la película que, finalmente y como era ya previsible, será durísimamente valorada por la Junta Superior de Orientación Cinematográfica (“...sin interés en ningún aspecto”; “Inconcebible, inaceptable, Inadmisible, Impresentable”) y calificada en 3ª categoría (aunque pocos meses después sería revisada y elevada a 2ª B). Con tales antecedentes, el filme –a pesar del exitoso preestreno en la sociedad Amigos del Cinema de Sabadell y de la laudatoria nota escrita por José Torrella en Primer Plano (n.º 410, 22-8-1948)– no conseguirá estrenarse hasta 1953 en circuitos de segunda categoría tanto en Madrid como en Barcelona. La desilusión del cineasta y, sobre todo, la trágica muerte de su hijo en 1948 y sus posteriores problemas psíquicos truncarán definitivamente la preparación de su segundo largometraje (El refugio); así como, a muy corto plazo, el estrepitoso fracaso de la película dará al traste también con las expectativas de la productora Castilla Films, puesta en pie, como vimos, por Francisco de Barnola –anteriormente ayudante de producción en Embrujo y La sirena negra, ambas dirigidas en 1947 por Carlos Serrano de Osma– y que, tras iniciar su andadura con un título tan arriesgado y costoso como Vida en sombras, entraría en un proceso de descapitalización que solo le permitirá terminar la más modesta Noventa minutos, quedando ya inconcluso su atractivo y postrero proyecto Cerco de ira, cuyo rodaje había comenzado en 1949, con dirección del mismo Serrano de Osma a partir de un guión de Luis García Berlanga, Juan Antonio Bardem, Florentino Soria y Agustín Navarro.

No debe extrañar, con todo, el estupor provocado por tan complejo discurso fílmico en el momento de su realización, ni aun las reticencias administrativas ante sus extremas propuestas formales y semánticas. De hecho, tan temprano como en 1948, la película propone, a través del cine mismo, una dramática reflexión sobre el imposible cumplimiento del deseo, atrapado aquí en las redes de una imagen (fílmica y por ello ilusoria) que devuelve además, siniestramente multiplicada, su radical huella de lo que allí, ante la cámara, estuvo.

Tal reflexión se halla penetrada, todavía, profunda y muy sutilmente, por el trauma de la Guerra Civil que “más allá de su exclusión” pugna, como señaló González Requena, “por hacerse presente en el discurso”. El interés de tal proceso no viene marcado solo porque sean narrados los comienzos de la contienda desde el lado republicano o se oigan por la radio fragmentos de los partes informativos de la época o del discurso en catalán del presidente Companys, sino, sobre todo, porque la puesta en forma del texto anuda con singular contundencia la pérdida del objeto de deseo (Ana) con, en otro nivel significante, la muerte de ese personaje durante las primeras escaramuzas en las calles barcelonesas, identificando después y sin ambages la dura posguerra con la herida, la cicatriz del sujeto.
  (...)


(Del capítulo 8: Sobre generaciones, experimentaciones y disidencias)

















Vida en sombras, Lorenzo Llobet Gràcia, 1948




SOMBRAS DESOLADAS
COSTUMBRISMO, HUMOR, MELANCOLÍA Y
REFLEXIVIDAD EN EL CINE ESPAÑOL DE LOS AÑOS CUARENTA
 

José Luis Castro de Paz

17x25cm. - 376 páginas
Encuadernación rústica con solapas
620 imágenes (600 capturas de fotogramas)



ISBN: 978-84-939366-6-2
PVP: 18.00 euros


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