8.11.12

XVI. SOMBRAS DESOLADAS. COSTUMBRISMO, HUMOR, MELANCOLÍA Y REFLEXIVIDAD EN EL CINE ESPAÑOL DE LOS AÑOS CUARENTA, José Luis Castro de Paz, Hispanoscope libros, Santander: Shangrila Textos Aparte, 2012





Embrujo, Carlos Serrano de Osma, 1947



(...) Junto con otros socios funda [Carlos Serrano de Osma] la productora B.O.G.A., S. A., para la que –no sin problemas– realiza en Barcelona tres de los cuatro títulos que habrá de dirigir hasta 1950 (Abel Sánchez, Embrujo [1947] y La sirena negra; La sombra iluminada [1948] es ya una producción madrileña de Taurus Films) y que constituyen uno de los capítulos más interesantes del cine español de los años cuarenta, sólidamente reivindicado en su día por Julio Pérez Perucha y exhaustivamente conocido hoy gracias a la rigurosa investigación de Asier Aranzubia Cob. Cineasta de la enunciación –como lo definió José Luis Téllez, a quien también debemos brillantes análisis de su obra– y del punto del vista, sus filmes del periodo “integran la herencia de Eisenstein o Pabst en un denso corpus de referentes literarios o iconográficos autóctonos, creando un estilo narrativo esencialmente poético, de exacerbado romanticismo y fuerte impronta psicoanalítica” que, no obstante, tiene otro de sus principales referentes externos en el cine –no menos apasionado e innovador– de Orson Welles.

Así, su primer y económicamente modesto filme, Abel Sánchez, constituye ya una sorprendente, compleja y densa relectura del referente literario unamuniano gracias a un riguroso trabajo sobre el punto de vista que tensa un discurso de gran potencia visual, cuyas raíces cinematográficas almacenadas en su memoria cinéfila (expresionismo alemán, surrealismo francés, vanguardia soviética) se plasmaban en “un arsenal de recursos (ángulos aberrantes, planos congelados, distorsiones de imagen y sonido...) [...] que para aquel entonces, mediados los cuarenta, habían entrado en claro desuso, por lo que otorgaban al filme una extraña cualidad intemporal”. Cualidad que venía a sumarse a una extrema definición arquetípica de los personajes y a una decidida (y, quizás, obligada) huida de cualquier anclaje espacio-temporal, lo que acababa por adentrar el texto –más allá de cualquier sujeción realista– “en el ‘espacio del mito’”.

La todavía irregular atmósfera “telúrica” de Abel Sánchez alcanza ya cotas excelsas en Embrujo, auténtica obra maestra que logra –como era la intención declarada por el cineasta durante el rodaje– “llegar a las tinieblas del inconsciente por las brillantes rutas del folclore”. Drama musical explícitamente surrealista, intentaba poner en pie una operación muy arriesgada en la industria cinematográfica, pero que habría de servir al cine español para alcanzar algunas de sus cumbres estéticas: combinar lo popular con lo vanguardista, utilizando lo primero como colchón para lo segundo. En este caso, se trataba de aprovechar a los protagonistas de un popularísimo espectáculo músico-teatral, La niña de fuego (Lola Flores y Manolo Caracol), para hacer comercialmente viable una película inequívocamente experimental, no tanto en el terreno argumental como en el espesor de su sistema de puesta en escena y en la dialéctica simultaneidad/desfase entre el plano auditivo y el visual, de donde el texto extrae toda su fuerza.

Desde la construcción de su fragmento inaugural, Embrujo se articula, como señaló Téllez, por yuxtaposición de dos tipos de secuencias, narrativas y poéticas, trasliterando fílmicamente la misma oposición de verosímiles del musical o de la ópera. Las primeras aportan las unidades del relato propiamente dichas, mientras las segundas corresponden a visualizaciones de la música que implican reflexiones puramente fílmicas y donde la lógica del punto de vista se disuelve en su propio fluir, construyéndose a despecho de los personajes a través de composiciones cubistas  (...)


(Del capítulo 8: Sobre generaciones, experimentaciones y disidencias)










Embrujo, Carlos Serrano de Osma, 1947




SOMBRAS DESOLADAS
COSTUMBRISMO, HUMOR, MELANCOLÍA Y
REFLEXIVIDAD EN EL CINE ESPAÑOL DE LOS AÑOS CUARENTA
 

José Luis Castro de Paz

17x25cm. - 376 páginas
Encuadernación rústica con solapas
620 imágenes (600 capturas de fotogramas)



ISBN: 978-84-939366-6-2
PVP: 18.00 euros


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