7.11.12

XV. SOMBRAS DESOLADAS. COSTUMBRISMO, HUMOR, MELANCOLÍA Y REFLEXIVIDAD EN EL CINE ESPAÑOL DE LOS AÑOS CUARENTA, José Luis Castro de Paz, Hispanoscope libros, Santander: Shangrila Textos Aparte, 2012





Manuel Mur Oti



(...) Sagitario Films iba a producir también la primera película realizada por Mur Oti –única en el periodo que nos corresponde–, la muy singular Un hombre va por el camino (1949). Un filme que, pese al general desinterés que suele suscitar incluso entre los admiradores de su obra y al no menos generalizado desconcierto que provoca en las monografías hasta ahora publicadas sobre el cine español de la década de los cuarenta –y que, incomprensiblemente, parece reproducir el que hace medio siglo causó a los críticos de la época–, constituye un singular y extraordinario campo de análisis tanto por lo que anuncia en relación con la obra posterior del cineasta como por su extremadamente peculiar entrelazado de diversos de entre los muchos y divergentes hilos que atraviesan el cine español del periodo, conformando su tan específica textura formal y semántica.

Como señaló con acierto Miguel Marías aunque después no se molestase en explicar por qué, “Un hombre va por el camino es una película híbrida, en la que Mur Oti parece buscar una síntesis entre tendencias que no suelen ir de la mano”. Es a esa hibridez, resultado de la vigorosa y audaz conjunción de ingredientes del todo heterogéneos, a la que vamos brevemente a referirnos, hibridez que parece intuirse ya en los otros dos títulos que Mur Oti pensó para su película: Tierra virgen y Sucedió en España.

Aunque no faltan críticos e historiadores que se han referido apresuradamente a la película como precursora en España del neorrealismo, lo cierto es que algunos de sus más evidentes mimbres dramáticos y narrativos hunden sus raíces en los rasgos genéricos del western norteamericano y del drama rural hispano. De origen teatral o novelesco, pero surgido también a partir de argumentos cinematográficos originales (como la celebérrima La aldea maldita [Florián Rey, 1930]), dichos rasgos han sido bien definidos por Jesús González Requena en un notabilísimo trabajo. Obviamente, no es suficiente la simple aparición referencial del mundo rural, sino que ha de ser ese mismo contexto campesino el que determine la especificidad de los conflictos dramáticos, focalizando vigorosamente el relato las fuerzas primarias, atávicas, que los sustentan. Partiendo de la concepción del campo como espejo invertido de la ciudad y del consiguiente estatismo rural, se organizaría un arquetipo genérico caracterizado fundamentalmente por la presencia de un rígido código moral “cuya violación –real o aparente– es acusada socialmente como la transgresión de un tabú que amenaza (o, cuando menos, implica) al conjunto social”. Ante la transgresión del código –y la publicitación de la misma– el odio, auténtico protagonista del género, se situaría en el eje de todos los conflictos.  (...)


(Del capítulo 8: Sobre generaciones, experimentaciones y disidencias)












Un hombre va por el camino, Manuel Mur Oti, 1949




SOMBRAS DESOLADAS
COSTUMBRISMO, HUMOR, MELANCOLÍA Y
REFLEXIVIDAD EN EL CINE ESPAÑOL DE LOS AÑOS CUARENTA
 

José Luis Castro de Paz

17x25cm. - 376 páginas
Encuadernación rústica con solapas
620 imágenes (600 capturas de fotogramas)



ISBN: 978-84-939366-6-2
PVP: 18.00 euros


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