5.11.12

XIII. "SOMBRAS DESOLADAS. COSTUMBRISMO, HUMOR, MELANCOLÍA Y REFLEXIVIDAD EN EL CINE ESPAÑOL DE LOS AÑOS CUARENTA, José Luis Castro de Paz, Hispanoscope libros, Santander: Shangrila Textos Aparte, 2012





Edgar Neville



(...) Domingo de carnaval –cuyo guión ultimaba Neville en 1944–, auténtica obra maestra ambientada en el barojiano Madrid de 1917 o 1918, y en su peculiarísima construcción, libre y coral, solo aparentemente descuidada. Lo que se esconde tras las tantas veces repetidas palabras del cineasta haciendo referencia a su deseo de realizar un “cuadro de Solana en movimiento”, un sainete que no olvidase asimismo las raíces goyescas de las pinturas de máscaras y destrozonas carnavalescas tan características en la obra de su amigo (“hay escenas que transcurren en los altos de la Pradera de San Isidro, teniendo como fondo el perfil goyesco de Madrid, y el filme todo espero que tenga esa bulliciosa alegría del Entierro de la Sardina de Goya”) debe entenderse como un programa formal de escrupulosamente medi(ta)da disidencia cultural. Muy significativamente, el propio cineasta comparaba entonces públicamente, en un artículo publicado en Primer Plano poco después de la muerte de Solana, la obra del pintor –e indirectamente su propia película– con el regionalismo de cartón-piedra que se imponía en la pintura (y en cierto cine) español/a, llegando a afirmar que los cuadros con “familias de labriegos alrededor del hogar” y mozas con carrillos encarnados “vestidas a la usanza regional”, donde todo era “muy verde, muy azul, muy colorado y muy amarillo (...), precioso” estaban en los antípodas de “estos bárbaros que pintaba Solana”... Pero –se pregunta a continuación–: “¿Dónde van a parar esos cuadros rurales, una vez que han sido usados en las exposiciones?”.

 Sin duda, culturalmente desencantado del régimen militar que había apoyado y contribuido de alguna forma a llevar al poder, Neville se decide a entrelazar aquí, textualmente y de forma solo aparentemente inocua, elementos sólidamente asentados en la intocable tradición artística española, pero susceptibles –si el discurso resultante estaba construido con la coherencia requerida– de llegar a amplias capas populares, su indiscutible público potencial.

Como ya anticipábamos, el universo sainetesco y costumbrista que iba a caracterizar indiscutiblemente el conjunto de su obra posbélica –y muy particularmente la que nos ocupa– se podía entrever ya en El malvado Carabel (...)


(Del capítulo 8: Sobre generaciones, experimentaciones y disidencias)







Domingo de carnaval, Edgar Neville, 1945



SOMBRAS DESOLADAS
COSTUMBRISMO, HUMOR, MELANCOLÍA Y
REFLEXIVIDAD EN EL CINE ESPAÑOL DE LOS AÑOS CUARENTA
 

José Luis Castro de Paz

17x25cm. - 376 páginas
Encuadernación rústica con solapas
620 imágenes (600 capturas de fotogramas)



ISBN: 978-84-939366-6-2
PVP: 18.00 euros


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