10.11.12

UNA SÓLIDA CONSTRUCCIÓN: "SOMBRAS DESOLADAS" EN LA REVISTA "ARCHIVOS DE LA FILMOTECA" Nº 70 - OCTUBRE 2012



UNA SÓLIDA CONSTRUCCIÓN
Juan Miguel Company

Sombras desoladas. Costumbrismo, humor, melancolía y reflexividad en el cine español de los años cuarenta, José Luis Castro de Paz, Santander: Shangrila Textos Aparte, Colección Hispanoscope, 2012.

Reseña publicada en Archivos de la Filmoteca, nº 70, Valencia: IVAC, octubre 2012.





Cuando Panofsky reflexionaba sobre las relaciones entre historia y teoría del arte utilizaba un didáctico ejemplo espacial: si una disciplina histórica carecía de dimensión teórica, esta aparecería por la chimenea como un fantasma que pondría todo patas arriba. Si, por el contrario, el discurso teórico impidiera entrar a la historia por la puerta grande, una horda de ratones se introduciría por los sótanos resquebrajando los cimientos del edifico. Tal es la tensión que encontramos en cada una de las páginas del libro que nos ocupa donde su bien pertrechado autor exorciza fantasmas y ahuyenta ratones haciendo gala de una singular coherencia discursiva. Bien es verdad que la materia de su análisis no anda exenta, tampoco, de tensiones y conflictos. La riqueza y complejidad del cine español de los años cuarenta, atravesado por la huella de la reciente guerra civil y sometido a los intentos de reajuste de los vencedores para olvidar el pasado republicano, hace de su estudio una empresa apasionante y de la que ya Castro de Paz nos dio una primera aproximación en Un cine herido. Los turbios años cuarenta en el cine español (Barcelona, Paidós, 2002).

¿Qué diferencia este libro del publicado hace ya una década? Sin duda alguna, la profundidad y extensión de los análisis fílmicos. La propia editorial señala en una nota, al comienzo de su lectura, la apuesta por reproducir fotogramas de las películas, a sabiendas de la escasa calidad de las copias existentes, dando prioridad así al análisis textual que se opera en el libro. No deja de ser enormemente significativo que la publicación más citada por el autor en el mismo sea la Antología crítica del cine español (1906-1995) (Julio Pérez Perucha, 1997), auténtica historia textual de nuestro cine y que está pidiendo a gritos una nueva y aumentada edición por parte de la editorial Cátedra y Filmoteca Española.

El ejercicio crítico que Castro de Paz pone en pie parte de un principio teórico básico: la consideración del film como producción significante, tejido diferenciado de relaciones cuyas operaciones de sentido deben ser descritas a través de una enunciación históricamente determinada y fruto de unas nunca obviadas y específicas condiciones de producción. Al hacer hincapié en los Films concretos, en su formalización, el autor hace pivotar sus análisis en lo que estos tienen de síntoma, en profundidad, de una época, más allá de la empírica banalidad histórico-sociológica que solo sabía verlos como plana ilustración de una supuesta ideología triunfante del primer franquismo. Al respecto, Castro de Paz, hace esta elocuente síntesis al final del libro:

La pérdida irremediable del objeto amoroso… y la soledad y la melancolía resultantes pueden leerse como metáforas de un país desolado, angustiado, poblado de agobiantes y sombríos recuerdos, soportando un complejo de culpa que brota incontrolable. Huellas de la guerra, pues, y heridas del deseo (p. 340).

Son las formas las que, finalmente, nos dicen lo que hay en el fondo de las cosas (Godard). Al hacer énfasis en la noción de trabajo del cineasta, el autor se enfrenta no solo a la languidez de perezosos analistas para los cuales el cine español de la época es pasivo reflejo del poder franquista, sino también a los practicantes de un cierto historicismo neopositivista del dato que pueden entronizar la simple anécdota como categoría historiográfica en virtud de una suerte de arqueología epistemológica que haría imposible investigar el pasado por el hecho de no haber sido este vivido por el historiador. Al respecto, la contundente réplica de Castro de Paz a las atrabiliarias descalificaciones de un “bien poco sutil” (y paternalista) Román Gubern (nota 25, p. 30) es de una gran elocuencia: en ella Castro de Paz reivindica su metodología de análisis textual frente al reproche de “acientifismo” lanzado por el ilustre historiador catalán. Dicha metodología es capaz de problematizar, por ejemplo, el tópico concepto de “españolada” en el periodo histórico acotado en el libro a partir del estudio de ¡¡Polizón a bordo!! (1941), la primera producción de Cesáreo González, en la que el realizador de Nobleza baturra y Morena Clara, emblemáticos films populares del periodo republicano, intentaba establecer un (im)posible nexo de unión entre aquellos títulos y este:

… El conflicto entre la búsqueda de un populismo fascista y la enfermiza animadversión hacia lo republicano —de cuya savia aquel debía inexcusablemente nutrirse— iba a latir durante toda la década en las profundas controversias surgidas en torno a la “españolada” cinematográfica y surge hoy como problema para el historiador a poco que este supere (aunque no siempre es el caso) el visionado más superficial (p. 89) (1)

1. La implícita oposición que aquí se establece entre lo popular republicano y el populismo franquista podría estar en la base de la discusión abierta por José Enrique Monterde en su artículo “Del texto al contexto” publicado en el n. 48 de Cahiers du Cinéma España (septiembre 2011) donde, a propósito del libro de José Luis Castro de Paz y Josetxo Cerdán sobre el cine español de los años 50 (Del sainete al esperpento, Cátedra, Madrid, 2011) constataba en él un doble revisionismo: el del corpus histórico del cine español durante el franquismo y el de la propia historiografía generada sobre el mismo. Monterde reprocha a los autores una asunción acrítica del concepto de cultura popular que, según él, asimila, sin más, tradición a Modernidad. En su último párrafo, el respeto a la metodología del análisis textual se atempera con una “…necesaria imbricación con el contexto (industrial, político, social, artístico-cultural…) en el que surgen los textos” (p. 81). Con todas las matizaciones que pudieran hacerse, no anda tan lejos la apreciación de Monterde de ese historicismo arqueológico del que hace gala Gubern en sus declaraciones más arriba señaladas. Un entendimiento semiótico en profundidad de lo que supone la metodología del análisis textual mostraría lo inane de la contraposición.

Una manifestación singular de la puesta en forma cinematográfica de los films del periodo es la presencia de efectos deconstructores, desveladores del carácter artificioso de la representación en el cine español de la época. El autor ve en dichos efectos una manifestación del trauma bélico y encuentra en dos películas de Ramón Barreiro —cineasta no demasiado conocido, al menos hasta ahora, por los historiadores— el espacio textual donde estos se manifiestan explícitamente. En la primera, El sobrino de don Búffalo Bill (1944) su opera prima como realizador, se nos ofrece un excéntrico western zarzuelero donde la enunciación vincula espacialmente la guarida de los ladrones con un banco en un gesto subversivo (y casi brechtiano) de total y absoluta actualidad en el momento de redactar estas líneas. En la segunda, El pirata Bocanegra (1946-49), las continuas alusiones al espectador de que está viendo una película terminan por hacer de esta “…una desternillante farsa reflexiva que, en el fondo, suponía un desolador comentario cómico —valga el aparente oxímoron— sobre la imposibilidad del ciudadano español para escapar de su realidad siquiera durante la proyección de un supuesto filme de aventuras marítimas…” (p. 302). Además de sólida, la construcción textual —y tensional, dada su permanente fluctuación entre historia y teoría— de José Luis Castro es, también, acogedora. En sus páginas hallarán refugio tanto los estudiantes e investigadores del cine español como los lectores interesados. Los magistrales análisis secuenciales de films —pienso en Mariona Rebull (José Luis Sáenz de Heredia, 1947) y Vida en sombras (Lorenzo Llobet- Gràcia, 1948) como dos modelos contrapuestos— resultan metodológicamente ejemplares y los apéndices cronológicos referidos al primer franquismo, las fuentes bibliográficas del periodo estudiado y la filmografía selecta —todo ello completado con una extensa bibliografía de doce páginas donde se reseñan libros y artículos en los que poder ampliar información— convierten al libro en un utilísimo instrumento de trabajo. Con él se inicia Hispanoscope, una colección dirigida por Julio Pérez Perucha y Agustín Rubio Alcover, dedicada a estudiar el cine español bajo todos sus aspectos, y donde esperamos encuentren salida muchas de las actuales investigaciones sobre nuestro cine; un lugar donde, cada vez en mayor medida, ya no habita el olvido.