2.11.12

IX. "SOMBRAS DESOLADAS. COSTUMBRISMO, HUMOR, MELANCOLÍA Y REFLEXIVIDAD EN EL CINE ESPAÑOL DE LOS AÑOS CUARENTA, José Luis Castro de Paz, Hispanoscope libros, Santander: Shangrila Textos Aparte, 2012





Deseoso de olvidar cuanto antes el fiasco de Bambú –sobre cuyos avatares de producción nos detendremos en el capítulo 7–, Sáenz de Heredia toma la iniciativa y ofrece a su productor Serafín Ballesteros llevar a cabo sin reparos presupuestarios la adaptación de la novela de Ignacio Agustí Mariona Rebull que, publicada en 1944, retrataba con orgullosa nostalgia el ascenso y la consolidación de la burguesía catalana desde finales del siglo xix y suponía además, en palabras del escritor, una encendida dignificación de Barcelona, ciudad “herida, proscrita, vapuleada” en medio de la triste e incierta posguerra. Convertida casi de inmediato en una de las obras literarias más prestigiosas del periodo, Mariona Rebull iniciaba una pentalogía (titulada La ceniza fue árbol) que tendría su primera, casi inmediata, no menos exitosa e influyente continuación en 1945 (El viudo Rius). Realismo social de indiscutible envergadura literaria y atravesado por ráfagas de hondo lirismo, su en primera instancia inequívoco apego a la tradición narrativa decimonónica y la vinculación de su autor con Falange (director de la revista Destino entre 1944 y 1956) hicieron caer en el olvido una obra sobre la que la historiografía de la literatura española ha de volver ahora –del mismo modo que la cinematográfica con Sáenz de Heredia– a fijar su atención con renovadas armas analíticas.

En cualquier caso, es claro que, hacia 1945, para el director el proyecto suponía pieza decisiva de un discurso profundamente conservador, pero sin duda civilizado y a su modo reconciliatorio, que tendría su continuación rural en la inmediatamente posterior Las aguas bajan negras. Si en cierto sentido (que el mismo llamaría “nacional”) y por un lado trataba de ofrecer al público catalán una película que no le resultase ofensiva y con la que al menos en parte pudiese sentirse identificado –pues el grado de deserción y desprecio generalizado hacia el cine español en Cataluña hacía que con frecuencia ni en las sesiones de estreno se lograse llenar las salas–, partía a la vez de una obra literaria que llevaba pese a todo impreso en sus entrañas “el signo de la tristeza existencial dominante en la novela de la inmediata posguerra española” y que, además, le ofrecía idóneo material de partida para, casi como cualquiera de las grandes películas del decenio –pero presente sobre todo (auque no solo) en filmes realizados hacia el final del periodo por los cineastas más conscientes de su trabajo–, (re)formular a su manera el nudo semántico y formal que, como metáfora de la imborrable herida bélica, atraviesa cual cicatriz la carne diegética de todas ellas, sea cual fuese su adscripción genérica: la pérdida femenina y sus trágicas consecuencias psíquicas.

De hecho, si se hubiese rodado a partir de la versión inicial escrita por Sáenz de Heredia y que únicamente adaptaba Mariona Rebull, la película resultante bien podría ser analizada como uno de las más desoladas visiones de tan profunda herida, con el estallido trágico y final de la bomba en el Liceo, la muerte de la mujer amada y traidora y el total desamparo y la derrota moral y vital del personaje que, con sus contradicciones, encarnaba la cultura burguesa y el progreso de Cataluña (y de España), cercenado por la lucha de clases y el extremismo obrero.  (...)


(Del capítulo 5: Comedias, melodramas. Distanciamientos y autorías)























Mariona Rebull, José Luis Sáenz de Heredia, 1947




SOMBRAS DESOLADAS
COSTUMBRISMO, HUMOR, MELANCOLÍA Y
REFLEXIVIDAD EN EL CINE ESPAÑOL DE LOS AÑOS CUARENTA
 

José Luis Castro de Paz

17x25cm. - 376 páginas
Encuadernación rústica con solapas
620 imágenes (600 capturas de fotogramas)



ISBN: 978-84-939366-6-2
PVP: 18.00 euros


Gastos de envío:
Nacional: 0.00 euros
Resto Europa: 17.00 euros
Exterior: 23.00 euros