31.10.12

VI. "SOMBRAS DESOLADAS. COSTUMBRISMO, HUMOR, MELANCOLÍA Y REFLEXIVIDAD EN EL CINE ESPAÑOL DE LOS AÑOS CUARENTA, José Luis Castro de Paz, Hispanoscope libros, Santander: Shangrila Textos Aparte, 2012





José Luis Sáenz de Heredia


(...)  cuando a comienzos de 1941 el joven cineasta [José Luis Sáenz de Heredia] decide retomar el asunto tras el encargo por parte de Exclusivas Ernesto González y de los Estudios Roptence de poner en pie un modesto proyecto al servicio del popularísimo intérprete asturiano (aprovechando unas fechas libres de la compañía teatral que formaba con su mujer Aurora Redondo), la situación del país ha cambiado radicalmente tras la sublevación militar y el devastador conflicto, y la película, ideada en la República pero rodada en los inaugurales y durísimos años de la posguerra, habrá de presentar huellas indelebles de tan doloroso y conflictivo tránsito. En principio y por un lado –hemos de insistir en ello–, no puede caber duda de la fluida consanguineidad entre el maestro de pueblo Anselmo Carranque de ¡A mí no me mire usted! encarnado por León y aquellos protagonistas de los célebres relatos y novelas de Fernández Flórez que –como analizaremos en profundidad en páginas posteriores– llevaban grabada en su triste sonrisa la frustración de quien es incapaz de superar unas barreras inaccesibles tanto para su deseo como para su miseria material, que adquirirán tras la guerra –dando forma cada uno a su intransferible modo a una cicatriz que recoge y funde en hachazos más o menos visibles heridas del deseo y dolor posbélico– el cuerpo y el rostro de Antonio Casal o Fernando Fernán-Gómez.


Por otro, la cuestión no es menos relevante, el Anselmo Carranque cincelado por Léon/Sáenz de Heredia –muestra ejemplar de una cierta estilización costumbrista de nuestras formas interpretativas vinculadas al teatro popular castizo y los espectáculos de variedades– imparte su hipnótica, bienintencionada e inútil docencia en un humilde pueblecito castellano (Luján), habitado por no menos arquetípicos personajes arnichescos (un bruto e ignorante alcalde, un cura maduro y bondadoso, un cartero ingenuo y servicial, cada uno con sus peculiares retruécanos verbales), dando vida todos ellos a un universo rural destartalado y miserable, ruin e injusto, bien próximo al Arniches más crítico y quejoso de las tragedias grotescas de su “segunda época”.

Estos son, pues, inicialmente, los materiales “republicanos” con los que cuenta el cineasta para elaborar su modesta y malformada pieza cómica, de poco cuidada y en general no demasiado sutil resolución formal. Un cine popular y “mal hecho” –como Fernando Fernán-Gómez señalaría muchos años después, formalmente más próximo a la vida española y, por ello y en cierto sentido, más “realista”– que no solo entroncaba directamente con sus títulos prebélicos, sino también, en más de un modo, tanto con contemporáneas y sorprendentemente críticas adaptaciones fílmicas de Carlos Arniches (Alma de Dios, Ignacio F. Iquino, 1941, de fuerte sabor populista) como –sobre todo en la extensa parte central y urbana de ¡A mí no me mire usted¡, desarrollada en unos imposibles y bien castizos Estados Unidos de América, donde Carranque se exilia– con la comedia excéntrica y disparatada de concepción astracanesca y arrevistada que, como veremos, el propio Iquino desarrollará en Barcelona en los primeros años cuarenta. (...)



(Del capítulo 3: Conflictos, pervivencias y transformaciones. Filmes "de transición" o el complejo filtraje de los nutrientes populistas del cine republicano en los primeros años cuarenta)











¡A mi no me mire usted!, José Luis Sáenz de Heredia, 1941



SOMBRAS DESOLADAS
COSTUMBRISMO, HUMOR, MELANCOLÍA Y
REFLEXIVIDAD EN EL CINE ESPAÑOL DE LOS AÑOS CUARENTA
 

José Luis Castro de Paz

17x25cm. - 376 páginas
Encuadernación rústica con solapas
620 imágenes (600 capturas de fotogramas)



ISBN: 978-84-939366-6-2
PVP: 18.00 euros


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